2012 y EL RAYO DE SINCRONIZACIÓN
GALÁCTICA, según JOSÉ ARGÜELLES
José Argüelles es Doctor en Historia del Arte
y Estética por la Universidad de Chicago, y ha enseñado
en la Universidad de Princeton y en el Instituto de Arte de
San Francisco. Su hallazgo, que se ha convertido en un tópico,
es el señalamiento de una “Convergencia Armónica”
en los cielos en 1987, como inicio de un período que
alcanzará su culmen en 2012, conforme al Calendario
Maya que él hizo popular en su libro “El Factor
Maya”.
En “El factor maya”, José Argüelles
presentó lo que él denomina como “Rayo
de Sincronización Galáctica”, una especie
de onda temporal. Lo aclara en un artículo de “Earthshift
Series”, en el que se condensa una entrevista que le
efectuó Tami Simon en 1987.
Explica José Argüelles: “Históricamente
sabemos que la civilización maya se desarrolló
en América Central, parte del actual México
y la península del Yucatán. Sabemos que su civilización
clásica, como hemos dado en llamarla, duró unos
quinientos años, entre 400 y 830 d.C., aproximadamente.
Cuando hablo de los mayas, me refiero específicamente
a su civilización clásica. Ha habido muchas
exposiciones de arte maya en todas las grandes ciudades de
los estado Unidos y muchas personas se han planteado preguntas
como ¿Quiénes eran los mayas? ¿Por qué
desapareció su civilización tan rápidamente
en torno al año 830 d.C.? ¿Cómo tenían
el calendario más sofisticado que hemos conocido en
este planeta cuando parecían un pueblo de la edad de
piedra?. No usaban bestias de carga, no conocían la
metalurgia ni empleaban la rueda. ¿Quién era
ese pueblo que produjo el calendario y un asombroso sistema
matemático? Los mayas plantean un gran enigma para
la mayoría de la gente. Las respuestas de los arqueólogos
no bastan, y el misterio continúa”.
José Argüelles informa de que se le despertó
la idea cuando en 1985 contactó con él un maya
llamado Hunbatz Men, le explicó algunos datos sobre
astrología maya y le dijo que el sistema estelar terrestre
es el séptimo que los mayas han cartografiado y navegado,
lo cual le hizo pensar a Argüelles que el origen maya
es extraterrestre: “los mayas vinieron aquí en
un momento muy específico e hicieron sus observaciones,
dejando atrás datos sobre la naturaleza del rayo galáctico
que nuestro planeta Tierra está atravesando desde el
año 3113 a.C. Una vez que calibraron la relación
de la Tierra con el rayo galáctico, con los demás
planetas y con el Sol, dieron por concluido su trabajo. Si
los mayas clásicos no empezaron a construir sus templos
y ciudades hasta entre 100 y 300 d.C., ¿por qué
usaban un calendario preciso que comenzaba en el equivalente
al 13 de agosto del año 3113 a.C.? Solemos referirnos
a este calendario con el nombre de Gran Ciclo, y abarca desde
el año 3113 a.C. hasta 2012 d.C.”. José
Argüelles asumió que los mayas utilizaban también
un sistema matemático previo que adaptaron a un calendario
terrestre: “En realidad, el calendario estaba midiendo
algún tipo de onda armónica, algún tipo
de rayo u onda larga que tenía ciclos de fluctuación
particulares, y asombrosas propiedades armónicas. Rápidamente
entendí que el Gran Ciclo no es tanto una medida del
tiempo como la medida del tránsito de este planeta
a través de un rayo que tiene 5125 años de anchura,
o 5125 años de diámetro. Naturalmente, resulta
difícil ser conscientes de que estamos atravesando
un rayo generado desde el núcleo galáctico y
del que nuestro Sol, la estrella local, es el intermediario”.
La situación actual la describe José Argüelles
así: “Según el calendario maya, estamos
a poco más de veinticinco años (en 1987) de
salir del rayo en el que hemos estado desde 3113 a.C.. Cuando
consideramos el calendario como la representación del
rayo, vemos que el rayo está dividido en trece subciclos,
llamados baktuns, y que el baktun actual, que es el treceavo
subciclo de este rayo, empezó en 1618 y se extiende
hasta 2012. Cada uno de estos ciclos dura aproximadamente
394 años, de modo que estamos cerca de su fin... Mientras
nuestro planeta atravesaba el rayo ha ido creando, por medio
de los seres humanos, la civilización tecnológica
que vemos a nuestro alrededor. A lo largo de los últimos
doscientos años este proceso se ha acelerado. Hemos
descubierto el mundo con nuestra tecnología”.
Gracias a la tecnología, señala Argüelles,
los modernos sistemas de comunicación han reducido
el tamaño del mundo y se hace posible que la información
sea muy veloz y a veces instantánea. Esto mismo posibilita
que haya una mente de masa que es muy manipulable por los
gobiernos y las instituciones: “los gobiernos, las instituciones
y los medios de comunicación emiten continuamente información
negativa, energía negativa, de modo que la mente de
la masa se alimenta de esta energía negativa. Los gobiernos
y las instituciones apoyan esta creación de negatividad
y, por tanto, la totalidad de la humanidad está en
manos de un tipo muy nocivo de hipnosis cultural o trance
civilizacional”.
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