ESTELA 5 Y EL "POPOL
VUH"
| Enfrente del Océano Pacífico
y a unos cuantos kilómetros de la frontera entre
México y Guatemala, se localiza la ciudad maya
que hoy nombramos Izapa, hacia el año 600 a. de
C. sus artistas esculpieron en piedras sagradas los mitos
mayas de la creación y nos dejaron un vivo testimonio
de su relación con sus Entidades Divinas.
El Popol Vuh narra algunos eventos de la Creación
Maya que coinciden tanto con las imágenes de
los murales de San Bartolo como con algunas Estelas
de Izapa, lo que nos indica que existió un universo
mitológico maya que perduró por más
de 2 mil años y que aún puede leerse simultáneamente
en la piedra sagrada, en los murales y en la palabra
maya-quiché traducida al castellano, Hoy nos
ocuparemos de la Estela 5 de Izapa, primero observaremos
la imagen, luego transcribiré “entrecomillando”
los pasajes del Popol Vuh y, como los mayas lo hicieron,
iremos nombrando a todas las cosas y a todos los seres
de esta maravillosa piedra sagrada. |
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| Hay un árbol central que en la parte superior
se entrelaza con una banda celeste y está cortado
a la mitad del tronco, sus raíces se integran a
un rectángulo que contiene seis triángulos,
Debajo de la plataforma rectangular, el oleaje marino
va de izquierda a derecha pero al llegar al ángulo
del rectángulo derecho, se encuentra con un oleaje
en contra sentido, Arriba a la derecha, hay dos tocados
de estandartes con aves, incienso y fauces de divinidades,
el que está junto al árbol lo porta un personaje
con guantes, su pico está amarrado y lleva un faldín
en la espalda, detrás de él, un segundo
personaje carga a un niño entres sus hombros, abajo,
hay tres individuos adultos y uno pequeño, a la
misma altura pero del otro lado del árbol, vemos
a cuatro personajes en derredor de un fuego, dos peces
y uno ser sin rostro toca el tronco del árbol,
arriba de él, otro personaje con casco de jugador
de pelota surge del tronco del árbol y recibe unas
bolitas de un ser con trompa de pato desde la cual emergen
unas flamas hacia su rostro, En el extremo izquierdo,
hay un mascarón mirando hacia arriba y con la boca
abierta, junto a él, dos peces descienden de la
banda celeste.
Dice el Popol Vuh: “Sólo el cielo existía.
La faz de la tierra no aparecía; solo existían
la mar limitada, todo el espacio del cielo… Sólo
la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la
noche, sólo los Constructores, los Formadores,
los Poderosos del Cielo” luego los Formadores
se reunieron, primero fueron Maestro Gigante (Hurakán),
Huella del Relámpago y Esplendor del Relámpago,
este trío se nombra también Corazón
de Cielo, luego fueron ayudados por Tepeuh y Gucumatz
y así poco a poco aparecieron otros dioses creadores,
celebraron consejo y más tarde con su Palabra
crearon a los seres, a las cosas y a todo lo que es.
“Entonces salieron del agua las montañas;
al instante salieron las grandes montañas…
Solamente una niebla, solamente una nube (fue) el nacimiento
de la materia. Entonces salieron del agua las montañas…”
Los triángulos de la parte inferior de la Estela
5 son las montañas y el rectángulo representa
a la tierra que emerge de las aguas, arriba de la tierra
y del lado derecho, se observan cuatro personajes sentados,
esta imágen representa el momento en el que los
dioses mayas crearon al primer hombre y lo hicieron
de barro, cuenta el Popol Vuh: “ De la tierra
hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien,
sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba,
se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía;
la vista estaba velada, al principio hablaron, pero
sin sensatez. Entonces los Constructores, los Formadores
dijeron otra vez: Que se celebre, pues, consejo sobre
eso, dijeron ¿Cómo haremos para que nos
nazcan adoradores, invocadores? Celebraron consejo de
nuevo, dijeron entonces: Digamos a Antiguo Secreto,
Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba; Probad de
nuevo la suerte, su formación;… Entonces
dijeron la cosa recta: que así sean, así,
vuestros maniquíes, los (muñecos) construidos
de madera, hablando, charlando en la superficie de la
tierra, que así sea, se respondió a sus
palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes,
los muñecos construidos de madera”. |
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Sobre el rectángulo de la tierra, a la derecha,
los dioses crean al primer hombre de barro y a la izquierda,
al de madera, este ser procreó, vivió
y habló sobre la tierra pero se olvidó
de sus creadores, su rostro carecía de carne,
nunca mostró sentimientos, no había ninguna
sabiduría en su cabeza y por ello, él
y sus congéneres fueron destruidos por una gran
inundación, Es interesante observar que el Popol
Vuh revela los nombres de los Dioses que crearon al
ser de madera: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora y
Mago del Alba, veamos a esos tres Dioses Creadores al
extremo izquierdo de la Estela 5 y a la Diosa Antigua
Ocultadora que surge de una Gruta-Serpiente, en la mano
izquierda empuña una vara y en la derecha un
distintivo del Dios del Maíz, La diadema que
aparece sobre su cabeza a desconcertado a los investigadores
porque no es una diadema de la que exista registro con
anterioridad o siglos después entre los mayas
ni tampoco se ha encontrado una similar entre las otras
Civilizaciones Mesoamericanas y sustentadas en la apariencia
se han escrito infinidad de hipótesis sobre su
origen, sin embargo, no es una diadema que porte la
Diosa Antigua Ocultadora, sino que en realidad es una
lengua bífida que pertenece a la Serpiente en
forma de gruta que está detrás de ella,
Claramente, al ser una Antigua Ocultadora se trata de
una chamana que habitaba en las grutas y en las cuevas,
Detrás de estos dioses creadores, aparece el
ser de madera y sin rostro quien con sus manos se aproxima
al árbol para recordar sus orígenes.
En esta parte de la Creación, de pronto y olímpicamente,
el Popol Vuh se toma una pausa y nos cuenta otra historia,
la del Ave Vocub Caquix que se creía el Sol y
la Epopeya de los Gemelos X´Balamqué y
Hunab K´u, después de mostrarnos un universo
mitológico, el Popol Vuh regresa a la creación
de la humanidad y narra que nuestros mayores fueron
moldeados de maíz, que los dioses estuvieron
muy contentos porque aquellos seres pudieron nombrar
e invocar a sus creadores, a sus formadores, fueron
brillantes... demasiado, De pronto pudieron diferenciar
entre lo grande y lo pequeño, es más,
estuvieron a punto de encontrar el por qué de
esa diferencia, entonces los Creadores se preocuparon
ya que siguiendo por ese camino, pronto, aquellos seres,
podrían entender los secretos del cosmos y volverse
ellos mismos dioses, así que decidieron cegarles
la visión con un hálito divino que surgió
de sus bocas, así fue, y desde entonces, digo
yo, caemos dos veces en la misma piedra… el Popol
Vuh así lo narra: “No está bien
lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados,
lo conocen todo, lo grande, lo pequeño, dijeron
¡Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia!
¡Que no vean más que un poco la faz de
la tierra! No está bien lo que dicen, serán
como Dioses. Que eso sea. Solamente deshagamos un poco
lo que quisimos que fuesen. Entonces fueron petrificados
los ojos por los Espíritus del Cielo, lo que
los veló como el aliento sobre la faz de un espejo;
los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo,
esto sólo fue claro. Así fue perdida la
Sabiduría y toda la Ciencia de los hombres, su
principio, su comienzo. Así primeramente fueron
formados nuestros abuelos, nuestros padres, por los
Espíritus del Cielo, los Espíritus de
la Tierra”. |
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| El ser humano que está saliendo del árbol
con casco de jugador de pelota es el hombre de maíz
y observemos cómo un Dios le manda su aliento sobre
sus ojos, detrás de este Dios, aparece un Witz
(Montaña Mágica que luego los hombres hicieron
pirámide) de donde saltan peces y aves, el Popol
Vuh cuenta que la creación de los seres humanos
se desarrolló precisamente en un Witz llamado la
Mansión de los Peces: “En Mansión
de los Peces, así llamadas, nacían las mazorcas
amarillas, las mazorcas blancas. He aquí los nombres
de los animales que trajeron el alimento: Zorro, Coyote,
Cotorra, Cuervo, los cuatro animales anunciadores de la
noticia de las mazorcas amarillas, de las mazorcas blancas
nacidas en Casas de las Pirámides, he aquí
que se conseguía al fin la sustancia que debía
entrar en la carne del hombre construido, del hombre formado:
esto fue su sangre: esto se volvió la sangre del
hombre: esta mazorca entró en fin (en el hombre)
por los Procreadores, los Engendradores”. En
este pasaje del Popol Vuh encontramos el nacimiento
del hombre hecho de maíz, son cuatro los animales
que portan por aire y tierra las mazorcas y es que de
los cuatro puntos cardinales se origina el centro, aquel
espacio donde el hombre logra la comunión con
sus Dioses y este sensacional evento se realizó
en un sitio llamado Mansión de los Peces o Casas
de las Pirámides, ahora observemos el mascarón
que está detrás del Dios que ha cegado
con su aliento al hombre del árbol, se trata
de un monstruo creador con las fauces abiertas que ve
hacia arriba y se trata de la nombrada Mansión
de los Peces.
Espejos
Ahora conocemos los nombres de algunos Dioses creadores
de la Estela 5 pero en realidad, no eran Dioses, sino
Entidades Divinas, La Religión Maya fue chamánica,
sus fundamentos no se establecen con Dioses omnipotentes
y castigadores sino con Entidades Divinas que con la
Palabra crearon a los seres y a las cosas, pero estas
Entidades Divinas también erraban y debieron
realizar dos intentos antes de crear a la humanidad
que de pronto les salió impetuosa e inteligente
y entonces tuvieron que frenarle la mirada y el entendimiento,
Estas Entidades Divinas Creadoras tenían relación
directa con los seres humanos, de hecho, crearon a los
hombres para que los veneraran y los evocaran.
Desde la época de las Culturas Boreales, es
decir, más de 10 mil años, hasta los mayas
históricos, existió el árbol cósmico
que vemos en el centro de la Estela 5 de Izapa y fue
considerado como un vaso comunicante con las Entidades
Divinas que usaron los chamanes y más tarde los
Ahauob (Reyes Mayas) para invocar su presencia o ascender
en un “viaje chamánico” al cielo
o descender al inframundo para negociar con sus caprichosos
caracteres ya que estas Entidades Divinas decidían
la cacería en el Paleolítico y las guerras
entre los mayas.
Ese Árbol Primigenio se nombra Shûmu y
es de origen Siberiano, representa a la Estrella Polar
que vista desde el Caribe Mexicano se encuentra hacia
el Norte pero observada desde del Norte, es decir, donde
surgieron los mitos, la Estrella Polar se observa en
el Cenit, arriba de las cabezas de los seres humanos
y además, es la única luz celeste que
casi no se mueve de lugar y por ello representa al Árbol
Primigenio, al Shûmu, a ese vaso comunicante que
los mayas identificaron también con la Ceiba,
Hoy sabemos que los mitos descendieron del Norte Boreal,
luego se tropicalizaron y en la Estela 5 de Izapa, tenemos
un recuento de la Creación Maya y sus paleolíticas
raíces mitológicas. |
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